jueves, 12 de julio de 2012

Jack el Destripador en el teatro uruguayo


JACK EL DESTRIPADOR EN EL TEATRO URUGUAYO:

UNA ORIGINAL Y TALENTOSA APUESTA.








Cartel publicitario de la obra teatral






Daniel Salomone: Guionista y director






La actriz María Inés Caramelli interpreta a una de las víctimas




En estas vacaciones de julio viene teniendo cabida una original y talentosa versión teatral sobre Jack el Destripador. Un prometedor y juvenil elenco artístico de la Compañía Teatral Aventura asume el desafío de adaptar al particular ambiente del Castillo Pittamiglio una versión libre de los crímenes y la identidad del asesino serial más enigmático de la historia.

Daniel Salomone es el guionista y director responsable de esta escenificación, y posee el gran mérito de capitalizar, con inusual destreza, un corto elenco compuesto por los actores Román Indart (que personifica a un ficticio reportero obsesionado por Jack), y Fabián Bragunde, y por las actrices Noelia, María Inés Caramelli y Fernanda Prieto, quienes fungen en el rol de víctimas.

¿Cómo con apenas cinco protagonistas puede llevarse adelante la convincente representación de un caso criminal donde intervinieron, en la vida real decenas, y hasta centenares, de personajes?

La explicación la proporciona la pericia del director, el cual maneja a la perfección los tiempos y los cambios de escenario. Cabe destacar que en el teatro del Castillo Pitamiglio los espectadores van recorriendo distintas salas en una peregrinación por los sórdidos y muy logrados ambientes de ese recinto, recurso teatral que dota de intenso dinamismo a la acción.

Poco importa que el guión refleje una hipótesis creíble respecto a la identidad del matador. Se trata de una versión libre y su virtud consiste, precisamente, en eso. La puesta en escena mantiene la atención del espectador mediante ingeniosos ardides teatrales y prolijas interpretaciones. Durante algo más de una hora el espectador se sentirá participante, y le costará sustraerse a la atmósfera de una recreación que lo irá alejando del Uruguay actual y lo transportará al brumoso Londres victoriano de fines del siglo XIX.

Una taberna-burdel constituye el epicentro del drama. Allí se recordarán las muertes de Mary Ann Nichols y de Annie Chapman, para posteriormente concretarse los decesos de Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly a manos del Destripador. En medio de la tragedia un atribulado periodista se enamora de una de las chicas y emprende su personal búsqueda del homicida, el cual es representado -en esta atractiva ficción- como un fantasma enmascarado.

En suma: una obra disfrutable y plena de mérito. Una demostración de que jóvenes actores uruguayos pueden personificar con soltura un drama emblemático en los anales del horror de la criminología mundial.

2 comentarios:

  1. sumamente interesante, ojalá tenga gran éxito.

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  2. Muy amable Halford. Es un gusto saber que sigues siendo lector de mi blog.

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Gracias por comunicarse con Gabriel Pombo.