martes, 31 de julio de 2012

Las mujeres que no fueron Jack el Destripador

DE MARY ELEANOR PEARCEY A ELIZABETH WILLIAMS:
MUJERES ACUSADAS DE HABER SIDO JACK EL DESTRIPADOR











"Lizzie" Williams: la fémina más recientemente acusada de haber sido Jack el Destripador.










Mary Eleanor Pearcey: asesina ejecutada poco después de los crímenes de Whitechapel













Elizabeth "Lizzie" Williams
, esposa del afamado médico galés de la casa real británica John Williams es la última candidata presentada para ocupar la esquiva identidad de Jack the Ripper en su versión femenina. Así se sostiene en una obra de reciente aparición donde, con peregrinos argumentos, se la postula como asesina de las prostitutas mutiladas durante el otoño europeo de 1888.

Se pretende que Lizzie disponía de algunos esenciales conocimientos de anatomía y disección gracias a ser cónyuge de un connotado cirujano, y que sus móviles para asesinar y amputar fincaban en el cerril odio que sentía hacia las prostitutas, porque éstas podían concebir hijos mientras que ella era infértil. Asimismo se sugiere que la víctima Mary Jane Kelly era amante de su esposo, etc, etc...

Vale decir, todas las alegaciones utilizadas a fin de fundar la responsabilidad de esta mujer carecen de cualquier base, devienen disparatadas, y en verdad cuesta creer que la formulación continúe -hasta el momento en que se escriben estas líneas- circulando con tanta insistencia a través de Internet, a despecho de tratarse de una hipótesis notoriamente absurda.

Debe subrayarse, empero, que no es novedoso culpar a una mujer de haber constituido el homicida serial designado "Jack el Destripador". Estas conjeturas siempre han sido estrafalarias, y en este caso la proposición no es diferente de otras antiguas nominaciones que también fueron ridículas.

Viendo la fotografía de la cónyuge del galeno John William, y advirtiendo su frágil constitución, bastaría con ello para descartarla cómo plausible homicida. Pues si algo caracteriza al brutal matador en cuestión es que debía tratarse de una persona que gozaba de gran vigor y fuerza muscular. Cabe recordar que precisamente el tema de la fortaleza física desplegada por quien perpetró los ataques conformó uno de los débiles argumentos esgrimidos a fin de culpar -años después de su ejecución- a una joven británica contemporánea a los crímenes del Ripper llamada Mary Eleanor Pearcey.

Esta muy peligrosa fémina consumó sus homicidios en el año 1890, llevando a término el despiadado acuchillamiento de la esposa e hijo del hombre que por entonces era su amante. El 23 de diciembre de aquel año, Mrs. Pearcey, contando a la sazón con sólo veinticuatro años, subiría al cadalso de la prisión de Newgate expiando la culpa impuesta por sus violentos crímenes. Las fotografías que de ella se conservan la retratan como una chica delgada, de rostro poco agraciado y hombruno, en el cual resalta una amplia y prominente dentadura.

Se llevó a la tumba varios secretos. Entre éstos, el motivo que la impulsó a realizar un críptico mensaje que en periódicos de Madrid, España, su abogado hiciera publicar en cumplimiento de la última voluntad manifestada por su defendida. El texto de dicho comunicado mentaba: "Para M.E.C.P último pensamiento de M.E.W. No te he traicionado". Esta extraña acción de la condenada a muerte se interpretó como un aviso dejado a un cómplice haciéndole saber que, pese a las presiones recibidas, mantuvo la boca cerrada y no delató ante la policía la participación de aquél en los asesinatos que la enviaron a la horca.

Nunca se acusó formalmente durante su proceso penal a Mary Eleanor Pearcey, la matadora de la época victoriana, de haber resultado la pretensa "Jill la Destripadora". Su postulación para tan oscuro cargo exclusivamente se debió a especulaciones muy ulteriores a su trágico deceso.

Desde el mundo de la ficción se propuso a varias mujeres para el papel de haber sido Jack el Destripador. Uno de los libros más destacados se editó en 1939 y tuvo por autor al periodista australiano William Stewart. Su título fue "Jack el Destripador: Una nueva teoría".

En la trama del mismo la criminal resultaba ser una partera u obstetra de tremenda potencia física. La comadrona de marras era muy torpe en la práctica de su oficio, y sus abortos solían concluir fatídicamente con el fallecimiento de sus pacientes. Para cubrir las huellas de sus errores letales la mujer comenzó a mutilar los cuerpos sin vida de aquellas, fingiendo que se trataba de los bestiales homicidios cometidos por un loco. La prensa, en su afán de vender periódicos, fabricó el mito del asesino "Jack el Destripador", extremo que fue aprovechado por la partera -quien seguía matando involuntariamente a sus sucesivas pacientes prostitutas- a fin de desviar de sí las sospechas y la investigación policial.

Dos años antes -en 1937- se había publicado el libro de Edwind Woodhall "Cuando en Londres caminaba el terror". Aquí una ficticia modista rusa (Olga Tchkersoff ),de descomunal fuerza, era la asesina que en las brumosas noches se vestía de hombre y ultimaba a las rameras. Y es que Olga estaba furiosa con las prostitutas por haber inducido en el viejo oficio a su inocente hermana menor, la cual murió de una septicemia tras un aborto mal realizado. Mary Jane Kelly, según esta versión, fue la inductora que condujo por el mal sendero a la hermana de la modista, y ello determinó que la desquiciada vengadora desfigurase con mayor saña el cuerpo de aquella infortunada.

Tiempo más tarde, en una sucesión de artículos editados en agosto de 1972 por el periódico The Sun, un ex policía de nombre Arthur Butler insistió con la teoría de William Stewart aportando mayores presuntos datos. Según Butler, la innominada partera contaba con un cómplice masculino que fue el encargado de consumar los crímenes. Y ello porque, de acuerdo con esta formulación, además de mediar errores abortivos que provocaron los decesos de las meretrices, al menos dos de las posibles víctimas del Destripador perecieron bajo la saña de este compinche.

Se pretendió que Emma Elizabeth Smith chantajeaba a la partera amenazándola con denunciarla a las autoridades si no le pagaba una gruesa suma de dinero a cambio de su silencio. Las prácticas abortivas eran castigadas duramente por la legislación inglesa de la época, y la desesperación por evitar una denuncia que suponía largos años de cárcel indujo a la amenazada mujer al asesinato de la chantajista. Su amigo la remató luego de que entre ambos apalearan con ferocidad a esta fémina, la cual fallecería el lunes 3 de abril de 1888 en el hospital de Whitechapel a causa de la barbárica golpiza.

Igual desgracia recayó el 7 de agosto de ese año sobre Martha Tabram, quien resultó victimada mediante múltiples cuchilladas por el sanguinario cómplice de la obstetra. La razón argüida aquí fue que Martha acompañó a una joven compañera de oficio de nombre Rossie para que la partera le ejercitase un aborto. La chica desapareció presa de la torpeza ejecutiva de la comadrona. Como Tabram los importunaba, con sus insistentes preguntas acerca del paradero de su amiga, decidieron ultimarla.

Estos homicidios se consideraron labor de un criminal demente y salvaje. El "Asesino de Whitechapel" al cual más adelante se bautizaría "Jack el Destripador". Luego sobrevino una retahíla de errores abortivos que precipitaron a la muerte a las ´victimas "canónicas", desde "Polly" Nichols a Mary Jane Kelly, y las amputaciones post mórtem infligidas a los cadáveres tuvieron por finalidad hacer creer a los investigadores que aquellos óbitos por fallidos abortos en realidad constituían la abominable faena de un matador de prostitutas.

En fin: tal cual cabe advertir, tras este breve repaso, las muestras de fantasía literaria donde se atribuye a mujeres la condición de haber sido Jack the Ripper ya han recorrido un largo y azaroso camino, y no parecería que el libro en el cual se responsabiliza a la cónyuge del médico John Williams resulte ser la última perla de este collar.




4 comentarios:

  1. Buena información gabriel, aunque como bien comentas, una sospechosa bastante endeble. Aunque la teoria de "Jill, la destripadora" es atractiva, con una solución al enigma tipo películesca, creo que es poco pausible, primero por lo poco comun que es encontrar asesinas en serie en la casuistica mundial, segundo, por lo que ya comentas, se requiere cierta fuerza para los trabajos del Ripper, sobretodo el inmovilizar tan rápida y efectivamente a la víctima para el estrangulamiento y posteriores mutilaciones.

    Con Zodiac ocurre algo similar, siguen apareciendo sospechosos minimo cada año, mas o menos pausibles, como hace poco Jack Tarrance o ahora Richard Gaikowsky, sin embargo, el enigma esta lejos de resolverse.

    Gracias por estas actualizaciones, seguimos al tanto.

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  2. Muy gentil Halford por comunicarte.
    La hipótesis de "Jill la Destripadora", como comprenderás, no es de mi agrado y de allí la reseña que ahora comentas. El hecho de que el caso del Ripper -al igual que el del Zodíaco y otros- resulte un enigma probablemente imposible de despejar no es razón bastante para dar cabida a conjeturas tan peregrinas y descabelladas. Todo tiene un límite. Creo que el afán de lucro de vender libros, revistas y-o realizar películas es lo que moviliza la aparición de estas seudo teorías.

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  3. nuevamente nuestro pais se ve enlutado ,con un brutal triple crimen,provocado por (un hobre) segado por la codicia , no hay palabras para calificar tan brutal hecho estamos realmente conmocionados ante tanta crueldad , provocada por este engendro de la natuiraleza , dicho individuo ,asesino brutalmente a puñaladas ,a su joven esposa y su pequeño bebe de tan solo año y medio de vida ,ademas a la señora madre de la victimas , .no se justifica de ninguna manera semejante acto . este ser incalificable es un empresario ,poseedor de una flota de taxi , un ser sumamente narcisista egocentrico y ambicioso , trunco la vida de una exelente joven muyer madre y profecional de la salud , y sumandole a estos hechos tambien termino con la vida de la madre de la victima , destruyo totalmente a una familia ,bien cinstituida ,exelentes personas ,de trabajo ,no podemos expresar el dolor y asombro ante tal aberracion ,esperemos la justicia caiga implacable ante este moustro ,aunque ya no hay consuelo ante tanto dolor ,es irreparable el daño hecho a lo que queda de esta familia ...no encuentro palabras para expresar el dolor de la sociedad uruguaya ante los hechos ...mercedes

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  4. Muchas gracias por tus sentidas palabras Mercedes. Nada que agregar.
    Fuerte abrazo.

    Gabriel Pombo

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Gracias por comunicarse con Gabriel Pombo.