viernes, 31 de diciembre de 2010

Forbes Winslow: el psiquiatra que persiguió a Jack el Destripador.


Dr. FORBES WINSLOW.
EL MEDICO PSIQUIATRA
QUE PERSIGUIO A
JACK EL DESTRIPADOR.
¿Que movía a Jack el Destripador a actuar? ¿Quizás lo embargaba una manía homicida fundada en religiosidad enfermiza, o la influencia de fuerzas naturales aún más irrefrenables?
Le correspondería al Dr. Lytletton Forbes Winslow, un reputado neurólogo o "alienista" (expresión mediante la cual se designaba en la era eduardiana a tales profesionales de la medicina) postular la hipótesis de la influencia lunar como causa motora de las masacres del desventrador de Londres.
Este médico, especialista en afecciones mentales, era procedente de una antigua prosapia de galenos. Las matanzas victorianas lo afectaron en tal alto grado que, una vez puesto a meditar cómo resolver el enigma, se formó una rápida idea de cuál podía ser la personalidad del culpable de perpetrar aquellas salvajadas.
Su conjetura cardinal giraba en torno a la creencia de que aquél era un desorientado con dogmáticas convicciones religiosas, que creía estar llamado a cumplir en la tierra un destino aniquilador asignado por Dios.
Winslow se puso en contacto con las fuerza policiales y, tiempo más tarde, proporcionó a un rotativo una extensa entrevista sobre el tópico.
Finalmente, resumiría sus pensamientos sobre el caso del Destripador en un libro autobiográfico editado en 1910.
El doctor pretendía que si las autoridades seguían fielmente sus instrucciones serían capaces de arrestar al responsable en un término inferior a las dos semanas.
Su primer consejo fincó en que debía colocarse por todo el territorio inglés, y en especial en la zona aledaña a los crímenes, a un grupo de agentes disfrazados de mujeres, portando armas adecuadas bajo sus vestimentas femeninas.
De acuerdo explicaba, los guardias de los manicomios eran los candidatos más idóneos para conducir a buen puerto esa arrisgada misión, merced a su conocimento sobre la manera en que funcionan los cerebros enfermos.
En opinión del emprendedor facultativo, el matador padecía una manía sanguinaria incurable y se trataba, por tal razón, de un desquiciado con intervalos lúcidos que aún no había sido desenmascarado, y que continuaba ocupando un lugar en la sociedad.
Tales dotes de camaleón le permitían sorprender inermes a sus víctimas, valiéndose de esa apariencia de normalidad que era capaz de fingir.
Otra sugerencia que suministró a Scotland Yard fue debían ponerse en comunciación con los hospitales psiquiátricos ingleses y, luego, confeccionar una pormenorizada lista abarcando a todos los internos que se hubieran escapado, o a los cuales se hubiese dado de alta por haber mejorado (en apariencia) su estado psíquico.
Tiempo después de acaecidos los homicidios, el alienista perfeccionó su hipótesis hasta llegar a propugnar la que designó "teoría de la locura lunar".
Trazó un contorno psicológico del escurridizo delincuente, caracterizándolo como un criminal monomaníaco poseído por fundamentalismos religiosos extremos, y persuadido de tener un destino ineludible para cumplir en este planeta.
Siguiendo sus desviadas creencias este sujeto habría elegido a los componentes de cierto grupo social -en este caso meretrices-para descargar allí su implacable venganza.
El primer acusado en concreto del Dr. Winslow fue un comerciante que se afincaba en una pensión de un casero amigo suyo, quien le informó sobre la personalidad extraña de su inquilino. El comerciante solía abandonar la vivienda arrendada por las noche, y desaparecía durante períodos prolongados, coincidentes con los crímenes.
El médico afirmaba que, en el curso de una de tales ausencias, la sirvienta de la casa de huéspedes encontró su cama manchada de sangre.
Este sujeto odiaba a las prostitutas, y se dedicaba, en sus momentos libres, a escribir octavillas llenas de rencor calificando a estas mujeres "fuentes de infección " y "emisarias del maligno".
La denuncia del galeno no halló eco en la policía.
Pero, pese a todo, el Inspector Donald Swanson efectuó un reporte interno dando cuenta de que había indagado al sospechoso sugerido por Winslow, y que lo dejó libre por considerar que nada más se trataba de un "extravagante inofensivo".
En definitiva, aunque la persecusión del médico resultó infructuosa, su celo y empeño tuvieron, no obstante, innegable valor.
Y ello fue así porque el Dr.Winslow representó uno de los primeros profesionales en diagramar un perfil psicológico sobre un homicida serial, y sus ideas devinieron similares a las que emplean los "perfiladores" en la actualidad.
De hecho, el alienista propuso para la identidad de Jack the Ripper la figura de un culpable cuyo perfil mezclaba rasgos inherentes a los denominados "asesinos misioneros " con características propias de los llamados "asesinos visionarios".
En este sentido puede con propiedad decirse que el Dr. Lytletton Forbes Winslow fue un precursor.
Tales categorías de ultimadores recién devenieron acuñadas y desarrolladas, por la criminología moderna, transcurridas varias decadas a partir de los desmanes acontecidos en aquel otoño londinense de 1888.

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